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Meghalaya, los puentes de raíces vivientes

Double decker bridge

Construcciones asombrosas en el norte de la India

Unos de los atractivos más sorprendentes de Meghalaya son los puentes colgantes de raíces vivas. Son comunes en el sur de este estado.

Este era otro sueño que quería verlo cumplido. Llevaba unos cuantos años queriendo visitar estas construcciones tan peculiares.

Doble decker bridge
Bajando los 3000 escalones

El día que fuimos a visitar los puentes nos acompañaron también Daiaphira y Michael. Nos dirigimos al sur de Sohra, unos 17 km de trayecto hacia Nongriat. El tiempo era bueno, llevábamos dos días sin lluvias. Llegando a Nongriat hicimos una pequeña parada para ver la frontera de Bangladesh.

Los puentes

Double decker bridge
Cruzando un puente

Estos puentes están construidos con raíces de árboles, higueras de caucho (Ficus elástica) por los pueblos Khasi y Jaintia. La mayoría de los puentes están en laderas empinadas de bosques latifolia subtropicales húmedos  entre 50 a 1150 metros sobre el nivel del mar. El puente de raíces vivientes se forma guiando sus raíces flexibles del árbol a través de un arroyo o río, y permitiendo que las raíces crezcan y se fortalezcan con el tiempo hasta que puedan soportar el peso de una persona. Algunas veces las raíces jóvenes se atan o retuercen juntas. El ficus elástica es un árbol muy adecuado para anclarse en pendientes pronunciadas y superficies rocosas y no es difícil dirigir sus raíces hacía la orilla opuesta. Al ser organismos vivos y en crecimiento, la vida de estas raíces es variable, en condiciones normales pueden durar cientos de años.

Double decker bridge
Raíces Ficus Elástica

La generación de estos puentes vivientes se puede hacer usando andamios de madera o bambú, en este caso las raíces se envuelven alrededor del material perecedero y estos andamios muchas veces se reemplazan a lo largo de los años a medida que el puente raíz se vuelve más fuerte.

También se puede utilizar troncos de palma de areca, aquí se guían las raíces a través de troncos  ahuecados de las palmas de nuez de areca que se han colocado a través de los ríos y arroyos. Estos troncos sirven para guiar las raíces, protegerlas y proporcionarles nutrientes a medida que se descomponen.

Por último también se pueden guiar estas raíces a través de estructuras convencionales como puentes colgantes de alambre de acero.

Double decker bridge
Bosque

No hay datos de cuando ni como comenzó la tradición de estos puentes. El primer registro escrito de los puentes de Sohra es del teniente Henry Yule en la revista “Sociedad Asiática de Bengala” en 1844.

Estos puentes pueden llegar a medir de 30 a 50 metros y pueden llegar a vivir unos 500 años.

La entrada a los puentes de raíces vivientes nos costó 20 rupias (unos 30 céntimos de euro) al igual que la cámara de fotos, el parking unas 50 rupias (unos 65 céntimos de euro). La excursión con nuestro conductor fue 1200 rupias (unos 16 euros).

Pagamos la entrada y lo primero que hicimos fue tomar un desayuno en uno de los primeros puestos que venden comida y bebidas.

Double decker bridge
Mariposa

Fue un desacierto total. Primeramente la señora no entendía el hindi y el inglés menos. Le pedimos dos tortillas francesas sin que llevase ningún tipo de condimento, Mayank,  además se lo repitió reiteradas veces para asegurarse que lo había entendido. Estuvimos esperando y esperando, no sé si los huevos tenía que ir a comprarlos, pero al cabo de un buen rato apareció con dos sopas maggi de fideos. Mayank y yo nos quedamos mirando y no sabíamos realmente que decir. Él se dirigió a la señora e intentó tanto en hindi como en inglés explicarle que nosotros no habíamos pedido sopa, me imagino que aquel día la señora se levantó con el pié izquierdo, al final trajo solo una tortilla y con cebolla. No solamente se equivocó con nosotros, también con todo el que hacia un alto allí. A la hora de pagar, también fue un problema, quería cobrar todo, aunque no lo hubiésemos pedido.

Double decker bridge
Con la mariposa en el brazo

Comenzamos nuestro camino, el primer tramo que  teníamos por delante era nada más que la friolera bajada de 3000 escalones. El bosque era maravilloso, pero a mitad de camino hicimos un alto y a Michael cuando paró le temblaban las piernas, yo todavía lo llevaba bien. También observábamos los pequeños pueblos que había difuminados en aquel frondoso bosque.

Aquello parecía no tener fin, miraba hacia adelante esperando que el cualquier momento no hubiese más escalones.

Llegamos al final e hicimos otro pequeño descanso para posteriormente coger el camino de la derecha. Estaba bien señalizado como llegar a los puentes de raíces vivientes, pero seguíamos subiendo escalones, ascendiendo y descendiendo caminos.

Double decker bridge
En un puente de raíces vivientes

Por fin divisamos un puente, quedé fascinada por su construcción, daba la impresión que al cruzarlo se desprendería, pero ya sabía de antemano lo estables que eran. Las raíces salían de un gran árbol y se entrelazaban entre ellas cruzando un arroyo de aguas cristalinas. La sensación que tuve al ver el puente no puedo describirla, era como retroceder en la historia, y por otra parte sentía un paz inusual. Bajamos al riachuelo, las mariposas revoloteaban con toda tranquilidad, descansamos un rato admirando el puente. En esa zona visitamos dos puentes.

Regresamos por el mismo camino y mientras cruzaba el puente una mariposa se posó en mi brazo, no se despegaba aunque yo intentaba con mucho cuidado que remontase su vuelo. Crucé el puente y seguía tendiéndola en el brazo.

Deshicimos todo el camino hasta los 3000 escalones y esta vez tomamos el camino a la izquierda.

Double decker bridge
Iglesia cerca de los puentes vivientes

Pasamos por una zona donde había algunas casas y una iglesia, continuábamos subiendo y bajando escalones además de senderos empinados. Pasamos un puente hecho de cable de acero, y pozas de agua de un azul cristalino era lo que teníamos debajo. Volvimos a cruzar otro puente colgante de cable de acero. Siempre hay una indicación de cuantas personas pueden cruzarlo al mismo tiempo. Cerca del primer puente hay un bosque sagrado.

Llegamos donde había unos locales bastantes básicos para comer. Sin pensármelo me tomé una Coca Cola, rara vez lo hago, pero el calor que hacía y el desgaste que había tenido el cuerpo necesitaba algo con azúcar. Daiaphira y Michael se habían traído su comida, Mayank y yo nos pedimos una pasta de sobre que podíamos repellar las paredes, pero no había nada mejor y rápido, estaba echando la fruta de menos. El restaurante tenía unas vistas preciosas y lo mejor es que necesitaba descansar, ya había perdido la cuenta de los escalones que había subido y bajado.

Double decker bridge
Puente colgante de raíces vivientes

Teníamos que seguir, queríamos llegar al famoso “Living root bridge, Double Decker”. Ya quedaba poco, pasamos por otro pequeño poblado y a los pocos minutos ya habíamos llegado.

Si los dos primeros me habían impresionado, este me dejó con la boca abierta. Admirable, como la etnia khasi podían construir esos puentes solo utilizando unas raíces del ficus elástica, sentías como si hubiesen estado allí toda la vida, que se habían formado y crecido al mismo tiempo que el bosque, todo era pura armonía.

Junto al puente hay una poza de agua donde la gente suele bañarse. Paseé por los puentes, pero al final me senté junto a la poza de agua para ver que mi sueño se había cumplido.

Desde el Doble puente de raíces vivientes, decidimos seguir hasta la Rainbow Falls (Catarata del Arco Iris). Mayank me dijo que me lo pensase, pero yo no quería dejar pasar nada, nos habían dicho que era unos 25 minutos caminando. Daiaphira y Michael estaban también decididos.

Double decker bridge
Junto al puente viviente

Nos pusimos en marcha y comenzamos a subir más escalones, caminos bastantes empinados con una calor tremenda. Me repetía una y otra vez que lo conseguiría.

Pero veía que los escalones nunca llegaban a su fin y en un momento que estaba exhausta vi a unos excursionistas locales a los cuales les pregunté qué cuanto tiempo nos quedaba por caminar. Cuando me contestaron que todavía 25 minutos, les pregunté si tenían alguna foto de la catarata, me la enseñaron y les dije que por favor me la enviasen que yo ya no podía más.

Pensé no solo en lo que me quedaba hasta llegar allí, si no en que tenía que volver a deshacer todo el camino hasta la entrada.

Double decker bridge
Transportando mercancías

Le dijimos a Michael y Daiaphira que fuesen a verla, que nosotros los esperábamos en el Double Decker Bridge, ellos no nos querían dejar solos, pero insistimos.

Así que nosotros dos regresamos al famoso puente para descansar, solo quedaba una pareja de turistas, todos se habían marchado.

Estando allí le comenté a Mayank que deberíamos ir lentamente regresando, los dos chicos nos alcanzaría sin problemas. Y eso hicimos. Todo un acierto.

Lo que era increíble como los lugareños llevaban pesadas cargas a sus espaldas, como subían y bajaban los escalones y las pendientes. Estaban hechos de una pasta especial.

Double decker bridge
Río

Llevábamos un buen trecho recorrido y tomamos la decisión de parar otra vez y tomar un limón con soda y sal, ya notaba que las fuerzas me iban abandonando. Michael y Daiaphira aparecieron como el que venía de un relajante paseo.

Estaba anocheciendo y seguimos con la tortura. Cada vez que me aproximaba al punto de partida me acordaba que ahora tenía que subir esos primeros 3000 escalones.

Comencé sin decir ni una palabra para no perder fuerzas, pero llegó un momento que le decía a Mayank que ya no podía más, que tenía ganas de vomitar y hasta de llorar, que el próximo año me iba a una playa a descansar. Juro que me faltaron las fuerzas y que faltó poco para que tirase la toalla.  Lo repetía una y otra vez.

Double decker bridge
Puente de alambre de acero

No creo que vuelva a hacer esa excursión otra vez, pero si lo hago tienen que haber instalado un funicular que me aproxime a los puentes. Si no iré a otros puentes de raíces vivientes que hay repartidos por Meghalaya.

Los dos chicos estaban en el coche esperándonos, llevaban un buen rato. Yo me introduje en el coche sin decir ni palabra, no podía.

Lo único que intentaba era aproximadamente hacer un cálculo de todos los escalones que había subido y bajado, seguro eran los 6000 escalones de la entrada, pero aproximadamente creo que fueron unos 7000 o más.

Double decker bridge
Subiendo los 3000 escalones

Regresamos al hotel, me fui directamente a la habitación, sin ganas hice la maleta para el día siguiente irnos a Dawki, pero pasé de cenar.

Cumplí mi sueño, pero el precio fue alto.

Consejos para esta excursión

-Ir bien desayunados

-Llevar bastante agua y algo para comer

-Estar bien preparados físicamente, pero eso no quita que las rodillas sufran.

 

 

 

 

 

 

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